domingo, 28 de marzo de 2010

Christoph Willibald Gluck IV: Orfeo y Euridice Acto IV

Pero, ¿por qué persiste en guardar silencio?
¿Qué secretos quiere ocultarme?
¿De la morada de la muerte debía arrancarme
pero me agobia con su indiferencia?
¡Oh, destino cruel!
Mi fuerza me abandona
¡El velo de la muerte vuelve a mis ojos!
Tiemblo, me consumo,
me estremezco, tiemblo, palidezco,
mi corazón palpita,
Una turbación desconocida me agita,
todos mis sentidos se sobrecogen de terror
y sucumbo a mi dolor.

¡Destino cruel!
¡Qué barbarie!
¿Me devuelves la vida
sólo para atormentarme?

Probar los encantos
de un descanso sin sobresaltos.

Euridice - Orfeo y Euridice - Gluck

Orfeo y Euridice
de Christoph W. Gluck
Opera danza de Pina Bausch

Cuarto Acto: "Muerte"

De todas las óperas que vimos hasta ahora, en esta es en la que Euridice toma más un papel protagónico, es más es ella en este caso quien fuerza a Orfeo a que la mira, si esta mujer hubiera sido menos curiosa y menos cuestionadora, si hubiera confiado en el esposo que fue hasta el mismo infierno a rescatarla de los brazos de la muerte, pero ante todo es una Mujer. La Música comienza inquieta como anunciando el drama que se desatará, luego se desatará  el dueto entre los dos personajes donde cada uno expone sus miedos e impedimentos.


ORFEO
(A Eurídice)
Ven, Ven, Eurídice, sígueme,
único y tierno objeto del amor más delicado.

EURÍDICE
(sorprendida)
¿Eres tú? ¿Te estoy viendo?
¡Cielos! ¿Qué puedo esperar?

ORFEO
(con prisas)
Sí, ves a tu esposo. ¡Sigo vivo,
y vengo a arrancarte de la morada de la muerte!
Conmovido por mi fiel ardor,
Júpiter te llama a la luz.

EURÍDICE
¡Cómo! ¿Vivo, y gracias a ti?
¡Ah, magnos dioses, qué felicidad!

ORFEO
Eurídice, sígueme,
aprovechemos sin tardanza el favor celestial;
Salgamos, huyamos de este funesto lugar.
No, ya no eres una sombra,
y el dios del amor
va a unirnos para siempre.

EURÍDICE
¿Qué oigo? ¿Será verdad?
¡Afortunado destino!
Entonces, ¿podremos estrechar
los lazos del amor y del matrimonio?

ORFEO
Sí, sigue mis pasos sin tardanza

EURÍDICE
Pero, ¡tu mano no aprieta la mía!
¡Qué! ¡Evitas las miradas que tanto amabas!
¿Tu corazón es indiferente a Eurídice?
¿La frescura de mis rasgos se ha eclipsado?

ORFEO
(Aparte)
¡Oh, Dioses! ¡Qué desgracia!

(En voz alta)
Eurídice, sígueme,
huyamos de estos lugares, el tiempo apremia;
Quisiera expresarte mi gran ternura;

(Aparte)
Pero no puedo, oh, cruel mandato!

EURÍDICE
Una sola de tus miradas...

ORFEO
¡Tu me paralizas de terror!

EURÍDICE
¡Ah! ¡Bárbaro!
¿Son estas las dulzuras que tu corazón me prepara?
¿Es esto el precio de mi amor?
¡Oh, fortuna envidiosa!
Orfeo, ¡ay de mí!, se niega hoy
a las peticiones inocentes de su fiel esposa.

ORFEO
(siente que ella está cerca de él,
agarra su mano queriendo llevársela)
Deja de ultrajarme con tus recelos,

EURÍDICE
(indignada retira su mano)
¡Tú me devuelves a la vida, sólo para afligirme!
¡Dioses, retirad un bien que aborrezco!
¡Ah! Cruel esposo, ¡déjame!

ORFEO
¡Ven! Soy un esposo que te adora.

EURÍDICE
No, ingrato, prefiero la
muerte que me aleja de ti.

ORFEO
¡Ves mi aflicción!

EURÍDICE
¡Deja a Eurídice!

ORFEO
¡Ah!, ¡ cruel! ¡Qué injusticia!
¡Ah, ven! ¡Te lo suplico, sigue mis pasos!

EURÍDICE
¡Habla, responde, te lo suplico!

ORFEO
Dudarlo me costará la vida,
no, no hablaré

EURÍDICE Y ORFEO
¡Oh, dioses, sedme favorables!
Ved mis lágrimas,
¡Dioses misericordiosos!
¡Qué insoportables tormentos!
¡Qué sacrificios
implican vuestros favores!

El Duelo continua Euridice tiene cada vez mas dudas y sus reclamos son mayores, Orfeo ve cada vez más imposible seguir sin volverse.



EURÍDICE
Pero, ¿por qué persiste en guardar silencio?
¿Qué secretos quiere ocultarme?
¿De la morada de la muerte debía arrancarme
pero me agobia con su indiferencia?
¡Oh, destino cruel!
Mi fuerza me abandona
¡El velo de la muerte vuelve a mis ojos!
Tiemblo, me consumo,
me estremezco, tiemblo, palidezco,
mi corazón palpita,
Una turbación desconocida me agita,
todos mis sentidos se sobrecogen de terror
y sucumbo a mi dolor.

¡Destino cruel!
¡Qué barbarie!
¿Me devuelves la vida
sólo para atormentarme?

Probar los encantos
de un descanso sin sobresaltos.

ORFEO
¡Sus injustas sospechas
aumentan mis sufrimientos!
¿Qué decir? ¿Qué hacer?
Ella me desanima

EURÍDICE
La turbación, las lágrimas
llenan hoy
mi desgraciada vida.

ORFEO
¿No podré calmar
la turbación de mis sentidos?
¡Cuán digno de compasión soy!
¡No puedo contenerme!

EURÍDICE
Me estremezco, tiemblo.
Cruel destino, etc.

ORFEO
(Aparte)
¡Qué prueba tan cruel!

EURÍDICE
¡Tú me abandonas, querido Orfeo!
En este momento tu esposa desolada
implora en vano tu ayuda;
¡Oh, Dioses! A vosotros os imploro.
¿Debo morir
sin una mirada de quien amo?

ORFEO
(Aparte)
No puedo contenerme más,
poco a poco la razón me abandona,
por mi inmenso amor;
¡olvido lo pactado, a Eurídice y a mí mismo!

(Va a volverse y pero después
se arrepiente)
¡Cielos!

EURÍDICE
Querido esposo, apenas puedo respirar
(Se deja caer para sentarse en una roca)

ORFEO
(en voz alta)
Tranquilízate, te lo voy a decir...
Escucha...

(Aparte)
¡¿Qué hago!... Dioses misericordiosos,
¡Cuando acabará este martirio?

EURÍDICE
Recibe mi último adiós,
y acuérdate de Eurídice....

Todo esta listo, el destino se cumple, y la muerte retiene lo que Orfeo intenta arrebatarle, las dudas le ha ganado a la confianza y la aventura de Orfeo es en vano, Euridice muere al instante, solo en un pequeño momento vuelven a verse los amantes. Orfeo intenta reanimarla pero al ver esto inutil, comienza su lamento, que se ha convertido en el aria mas famosa de esta ópera por su belleza. El dolor y la desesperación de Orfeo lo llevan a un solo camino, el suicidio.


ORFEO
(Aparte)
¡Dónde estoy? No puedo resistir a sus lloros.

(En voz alta)
No, el cielo no quiere un sacrificio tan grande

(volviéndose con ímpetu hacia ella
y mira a Eurídice)
¡Oh, mi querida Eurídice...

EURÍDICE
(Hace un esfuerzo para levantarse)
¡Orfeo! ¡Oh, cielos! Me muero...

(Muere)

ORFEO
Desgraciado, ¿qué he hecho?
¿A dónde me conduce
mi delirio de amor?

(Se le acerca a Eurídice precipitadamente)

¡Querida esposa! ¡Eurídice!
¡Eurídice! Querida esposa!

(La sacude)

¡Ya no me oye, la he perdido para siempre!
¡Soy yo quien le ha quitado la vida!
¡Fatal designio!
¡Cruel remordimiento!
¡Mi dolor no puede expresarse!
En este horrible momento
la desesperación y la muerte
es todo lo que me queda.

He perdido a mi Eurídice,
nada iguala mi desgracia;
¡Cruel destino! ¡Qué fatal severidad!
Nada iguala mi desgracia;
¡No puedo soportar mi dolor!
Eurídice, Eurídice
responde, ¡qué suplicio!
¡Respóndeme!
Soy tu fiel esposo;
escuchas mi voz que te llama.

He perdido a mi Eurídice, etc.

¡Eurídice! ¡Eurídice!
¡Silencio mortal! ¡Vana esperanza!
¡Qué sufrimiento!
¡Qué tormento desgarra mi corazón!

He perdido a mi Eurídice, etc.

¡Ah! ¡Que el dolor ponga fin a la vida!
No sobreviviré a esta última desgracia.
Llamaré a las puertas del infierno,
pronto me reuniré con mi querida esposa.
Sí, yo te sigo, tierno objeto de mi vida,
te sigo, ¡espérame!
Ya no me serás arrebatada,
la muerte me unirá a ti para siempre.

En la versión de Orfeo y Euridice de Gluck, Interviene Cupido para impedir el suicidio de Orfeo, los dioses se apiadan de Orfeo y le conceden la vida a Euridice y todo termina en un Final Feliz, pero en el caso de la versión de Pina Bausch, Orfeo muere, y el coro vuelve a entonar la canción funebre que se escucha al comienzo y desde el más allá Orfeo clama por Euridice.


Fin de Orfeo y Euridice
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 eldalai - se agradecen comentarios

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